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El Círculo Empresarial de Málaga celebró en Bbou Hotel Cortijo Bravo uno de sus “Encuentros de Líderes”, un encuentro excepcional con Joan Roca, un espacio de reflexión sobre liderazgo, empresa familiar y creatividad que brilló con una profundidad especial.

Liderazgo con raíces: disfrutando del encuentro con Joan Roca en el Círculo Empresarial de Málaga

El Círculo Empresarial de Málaga celebró en Bbou Hotel Cortijo Bravo uno de sus “Encuentros de Líderes”, un encuentro excepcional con Joan Roca, un espacio de reflexión sobre liderazgo, empresa familiar y creatividad que brilló con una profundidad especial.

El enclave —la Axarquía en su versión más luminosa— y la impecable hospitalidad de los CEOs y anfitriones, María y Andrés Herrero, crearon el escenario perfecto para una jornada inspiradora.

Joan llegó a Málaga en un momento especialmente simbólico: El Celler de Can Roca acaba de revalidar sus tres Estrellas Michelin, Esperit Roca también su Estrella, y la familia ha visto de nuevo reconocida la solidez de un proyecto que ha sido elegido Mejor Restaurante del Mundo en repetidas ocasiones y durante muchos años.

Un hito que confirma la vigencia, coherencia y rigor de un modelo único en el panorama internacional.



Un escenario con alma: Bbou Cortijo Bravo y la Axarquía

Bbou Hotel Cortijo Bravo es uno de esos lugares donde el paisaje y la arquitectura dialogan en calma. La luz abierta de la Axarquía convierte cualquier encuentro en experiencia y da forma a un tipo de hospitalidad que se siente auténtica: una propuesta cuidada, con producto local y ese equilibrio entre sencillez y intención.

Ese espíritu —luz, territorio, calma, verdad— acompañó toda la jornada.

Que este encuentro tuviera lugar aquí, con la sensibilidad de María y Andrés al frente, reforzó el mensaje de Joan:

“Cocinar es cuidar. Y cuidar empieza por escuchar el territorio.”

En Cortijo Bravo, el territorio no es fondo, es presencia.

La voz de Joan Roca: pensamiento, valores y una forma de ejercer el liderazgo

Escuchar a Joan Roca es escuchar una filosofía. Su intervención no se limitó a la gastronomía: habló de propósito, de raíces, de identidad y de esa ética silenciosa que sostiene los grandes proyectos.

Tres ideas marcaron el encuentro:

1. La memoria como ingrediente estructural

“La memoria es un ingrediente imprescindible.”

La memoria no como pasado, sino como método: origen que orienta, raíz que da sentido.

 2. La excelencia como acto de cuidado

“Nuestra profesión es cuidar a la gente y hacerla feliz.”

Una declaración de esencia que trasciende oficios: cuidar es la verdadera base de la excelencia.

3. Innovar sin romper la identidad

“La creatividad tiene sentido cuando te conecta con lo que eres.”

Una innovación que avanza sin perder raíz, guiada por valores, no por tendencias.

Su perfil trasciende al chef: es un pensador del territorio, de la empresa familiar y de la belleza como responsabilidad.


 

El Celler como ecosistema vivo

Joan habló de la empresa familiar como un ecosistema donde conviven sensibilidades, conocimientos y disciplinas que se retroalimentan.

Su mapa creativo —memoria, paisaje, cromatismo, dulzor, perfume, magia, transversalidad— muestra una filosofía donde todo está conectado, nada es accesorio.

También presentó la constelación de perfiles que sostienen el proyecto: botánica, filosofía, diseño industrial, multimedia, agroecología, sensorial, destilación, comunicación… Un entramado coral que explica la profundidad de su obra.

Una frase lo resume con claridad:

“Crear a tres bandas: juntos somos imparables.”

Mi relación personal con el universo Roca

Vivir este encuentro tiene para mí un sentido especial porque conozco y admiro profundamente su proyecto.

He disfrutado El Celler de Can Roca en varias ocasiones, experimentándolo como una obra total donde cocina, atmósfera, gesto y memoria forman un solo lenguaje.

Me he alojado en Casa Cacao, donde he festejado varias veces el mejor desayuno de mi vida —mi comida preferida—.

He comido en Can Roca de Tot la Vida, he celebrado la singularidad de Normal, he tapeado en VII Tapes y Platillos, me he zambullido en la alegría fantástica de Rocambolesc, y conozco Esperit Roca.

Admiro profundamente a esta familia brillante y excepcional, con los sueños puestos en las estrellas y los pies firmemente en la tierra.

Lo que me llevo como Wedding Architect

Mientras escuchaba su intervención, reconocía paralelismos que enlazan con mi propia visión como creadora de experiencias:

1. El origen como cimiento del diseño

Igual que ellos cocinan desde la memoria, yo diseño desde la identidad de cada pareja.

2. El equipo como sinfonía emocional

Un evento de alto nivel, como un servicio del Celler, exige voces diversas afinadas en un mismo propósito.

3. La belleza como responsabilidad emocional

La ética del detalle que ellos defienden confirma mi convicción:

la belleza es lo que haces sentir a los demás cuando cierran los ojos.

Un cierre delicioso: Axarquía en la mesa

Tras la ponencia, compartimos una maravillosa comida elaborada con producto local de la Axarquía. Un homenaje perfecto al territorio que nos acogía y un cierre coherente con el espíritu del día: autenticidad, cultura, verdad.

Un matiz personal: el valor de volver a un espacio que también he creado

El encuentro tuvo un significado aún más especial para mí: el hotel Cortijo Bravo donde se celebró la jornada es un lugar que conozco desde dentro.

Como parte de mi asesoría creativa para Bbou, he desarrollado el diseño de la zona de ceremonias, un espacio con identidad propia, pensado para reforzar la singularidad diferencial, el carácter del establecimiento y seducir al mercado internacional. Un diseño concebido para impulsar el perfil de cliente y multiplicar el valor percibido de cada celebración, potenciando el rendimiento global del proyecto a través de una experiencia más cuidada, más bella y profundamente memorable.

Volver a este espacio en un día tan relevante —escuchando a Joan, y rodeada de líderes— me recordó que los lugares guardan memoria, y que cuando se diseña con intención, esa memoria se expande.

Conclusión: un día que eleva la mirada

Este encuentro del Círculo Empresarial de Málaga ha sido una celebración del liderazgo con raíces, del valor del territorio, del poder de la memoria y de la importancia de crear desde la verdad.

Un día que confirma que los proyectos que perduran se construyen desde:

  • valores sólidos,
  • identidad,
  • autenticidad,
  • pasión bien dirigida,
  • y una ética del cuidado que atraviesa cada gesto.

Una jornada que conecta la visión de Joan Roca con la mía: diseñar experiencias que se convierten en memoria.



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